BLOGGERLAND: RELATO 2 "LA LEYENDA DE AYRIDEI Y AENEAS".

miércoles, 13 de abril de 2016



Mi madre solía contarme de pequeña leyendas de los bosques que se escuchaban en los cantos de los pájaros, en el ir y venir de las abejas o en las grandiosas raíces de los árboles.

Los elfos trovadores se encargaban de transcribirlos y en los paseos nocturnos los entonaban fielmente mientras los acompañantes les hacían coros. Se convirtió en una tradición de mi pueblo debido a nuestro gusto por las artes y, desde entonces, la mayoría de nuestras canciones se deben a esos mitos que creíamos lejanos.

Los cantares hablaban sobre romances entre reyes y reinas, sobre los dioses, sobre la primavera y sobre amores prohibidos… 

Cuando era niña mi madre me cantaba la leyenda de Ayridei y Aeneas antes de dormir. Versaba sobre una princesa elfa, Ayridei, que se enamoró de un humano, Aeneas. Fue un amor muy intenso… Pero el amor no fue suficiente. Vivieron maravillosos años juntos e, incluso, tuvieron descendencia y fue entonces cuando comenzó la tragedia.


El tiempo pasa muy deprisa a los ojos de los hombres y fue consumiendo a Aeneas, pobre mortal. Cuando el cielo se lo llevó su pequeño, Narathar, tenía ya treinta y seis años. Era un varón muy fuerte pero como todo hombre, demasiado frágil. Poco después, Ayridei le vio marchar de nuevo y no soportó la pérdida de su primogénito. Una madre no debería sobrevivir a sus hijos. Así que sacrificó su inmortalidad y se reunió con los dos amores de su vida.

La leyenda me pareció de lo más enternecedora y lejana. Pero cuando fui creciendo comencé a observar dicho mito a mi alrededor. Cuando sucedí a mi padre, los reyes elfos hacían llamar al Consejo y yo, como sabia, debía asistir.  

Al principio el tema de los medio elfos se trató con suavidad pues se nos hace difícil el sufrimiento ajeno. Sin embargo, los casos aumentaban vertiginosamente a pesar de vivir en un reino alejado de los hombres. Desde siempre el ser humano ha temido a las criaturas mágicas, pero eso no le ha impedido relacionarse con seres de otras especies.

 

Cientos de elfos y elfas comenzaron a sufrir un dolor infinito ante un amor imposible condenado al fin prematuro. Y aún más desafortunados aquellos cuyo amor desembocaba en un hijo. ¿Cómo el deseo de tener descendencia, el más puro de cualquier ser, se puede convertir en una gran desdicha? Los medio elfos logran vivir más que cualquier hombre, pero siguen siendo mortales y sus progenitores no consiguen sobrellevar el dolor.

Los reyes no podían permitir que nuestro pueblo se viese deshecho por la pena o el suicidio, así que no tuvimos más remedio que dictaminar una ley implacable donde cualquier miembro de nuestro pueblo que intimase con humanos sería condenado a vivir preso eternamente o, lo que es peor, sería desterrado y castigado a sobrevivir a la eternidad en solitario cuando los elfos somos una raza social por naturaleza y es parte de nuestra esencia vivir en comunidad.

A pesar de dicha sentencia, los casos, aunque han disminuido, siguen presentes en nuestro pueblo y se ha convertido en el problema más grave al que nos hemos tenido que enfrentar. O eso era lo que yo creía… 


Relato escrito para la iniciativa: #Bloggerland

2 comentarios:

  1. me ha gustado el relato... seguire leyendo

    saludines

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  2. Hermosa leyenda, aunque entiendo que es por un bien para los elfos, me parece tan injusta la ley del destierro siendo una raza social..., muy buen relato y las imágenes me encantan, sera por que sale Viggo jajaja. Continuo la lectura, estoy enganchada.

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