ATRÁPEME SI PUEDE | CAPÍTULO 4

sábado, 22 de abril de 2017

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CAPÍTULO 4: LA TABERNA.

Sherlock dio un gran sorbo a su Whiskey mientras se masajeaba las sienes cuando alguien le interrumpió de nuevo.
-Una agradable noche, ¿no cree? -preguntó un hombre que se había sentado a su lado. -Póngame lo mismo que está tomando el caballero y tráigale otro vaso, se le está terminando -le indicó al camarero antes de mirarle y sonreír. -Yo invito.
Pero como el señor Holmes ya había cruzado la línea esa noche decidió guardar silencio, aunque su transparente rostro mostró su desagrado.
-Tiene buen paladar -volvió a decir probando la bebida. -Algunos hombres ya no saben qué hacer para pasar el tiempo… Lo lamento, pero no he podido evitar escuchar su disputa.
-En vez de emborracharse más valdría que estuviesen cuidando de sus hijos, pues mientras mañana estos miserables estén durmiendo la mona entre resaca y resaca bien les obligan a los críos a salir a robar el dinero que se gastan en alcohol o incluso fuerzan a sus hijas a prostituirse cuando aún no son más que niñas. Pobres criaturas… Deberían tener una educación lejos de esto…-expuso disgustado Holmes.
-Deduzco por lo que dice que no sois de por aquí…
Y dedujo bien… ¡Cáspitas! Debería tener más cuidado con lo que decía y guardar sus impulsos bajo llave.
-Llevo poco tiempo viviendo aquí, pero el revuelo por el destripador… Ya sabe… Somos una sociedad de curiosos y ni yo mismo me salvo de ello -se excusó.
-¡Ah, ya! El asesino de Whitechapel. No se habla de otra cosa. Es fascinante.
Sherlock, al escuchar aquello miró a su acompañante sorprendido. Era la primera vez que sus miradas se cruzaban y escrutó su rostro centímetro a centímetro. Era un hombre robusto con barba incipiente y ojos negros como el carbón. Aquella mirada sin duda era penetrante. Un rostro corriente si no fuese por aquellas dos luces oscuras enmarcando su cara. Lo único que llamaba la atención era una pequeña cicatriz situada en la sien derecha. ¿Dónde la había visto antes?
-¿Fascinante?
-Sin duda lo es para la policía que está deseando ponerse la medalla cuando consigan cazar al asesino.
-Claro… Sí, por supuesto.
-De todos modos, según las malas lenguas es una persona fuera de lo común, por lo tanto, también a mí me resulta un suceso fascinante. Entiéndame, no le deseo ningún mal a nadie, no me malinterprete, pero ha sido inteligente al ir a por prostitutas.
-Ninguna persona, sea de la clase que sea, merece tal final.
-Por supuesto, pero dígame, ¿no ha salido a la calle por el revuelo? Usted mismo lo ha dicho, todos estamos expectantes. Sin embargo, la policía no está llevando el caso como debiera…
-Sí, quizás si trabajasen juntos… Seguramente lograrían más.
-¡Exacto! Y también tengo entendido que el detective Sherlock Holmes está dentro del caso. ¿Usted lo cree? Quizás sea el equilibrio entre ambos bandos.
-No hay que creer todo lo que sale en los periódicos, señor.
-Cierto es. Cuando ocurre algo así, todo el mundo quiere ser y dar noticia y uno ya no sabe bien qué creer. He escuchado de todo estos días… Espero que den con el asesino pronto, este barrio ya tiene suficiente. Usted… ¿sabe por qué ha llegado a… matar? ¿Qué cree?
-Es muy difícil entrar en la mente de un delincuente. Algún trauma infantil, misoginia…
-Claro está. Las dos veces se ha adentrado en callejones oscuros. ¿Sabe? A mi mujer le da pavor salir a estas horas, pues las calles alrededor de nuestra residencia serían de gran agrado para cometer el siguiente asesinato. Está a un par de manzanas de aquí. Temo por ella…
-Haga todo lo que esté en su mano para protegerla.
-Lo haré. Aunque sea lo que sea la policía lo tiene bastante difícil porque nadie le ha llegado a ver…
-Alguien tiene que haberlo visto… -murmuró Sherlock.
-Tiene usted toda la razón. Yo estoy seguro de que, al menos, una persona le ha visto e incluso ha hablado con él. En fin, se me está haciendo tarde y mañana he de madrugar.
-Antes de marcharse, ¿puedo hacerle una pregunta? -preguntó.
-Por supuesto.
-¿Nos conocemos de algo? -se atrevió Holmes.
-Hasta ahora solo sabíamos del otro de oídas, señor -y aquello desconcertó a Sherlock. -Mucha suerte, señor Holmes, la va a necesitar -le dijo con una sonrisa maliciosa antes de escabullirse.
En ese momento Sherlock comprendió y con los ojos como platos y la cabeza dándole vueltas se hizo paso entre el gentío pero al llegar a la calle… no había rastro de Jack el destripador.
***
Aquella misma noche en el 221 de Baker Street.
-¡Soy un completo estúpido!
-Tranquilícese, señor, podría haber sido cualquiera.
-¡No era cualquiera, Watson! ¡Era él! El dibujo. Tenía uno igual grabado en la frente. Tenía una cicatriz exactamente igual que el símbolo del sello y el que dibujó con la sangre de las víctimas en la escena del crimen. ¿Cómo no pude caer cuando lo vi? ¿Acaso es usual ver una cicatriz que simule el símbolo de Awen?
-Acabo de perderme, señor Holmes. No me da tiempo a procesar la información…
-El símbolo Awen de la cultura celta representa la armonía entre lo opuesto. Los extremos representan la dualidad y la raya central es la armonía entre ellos. ¡Ahora todo tiene sentido! ¡Es el dibujo del sello!

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-Comprendo que ha dado con la simbología que utiliza pero ¿y su significado?
-¡Dios mío! -exclamó Holmes. -¡Díos mío! ¡He de volver a Whitechapel! ¡Aprisa!
***
Holmes recordó las palabras de Jack en la taberna… Estaba seguro de que aquella noche cometería el siguiente crimen, le había dado las pistas para encontrarle y él había estado ciego para verlo. Aquella noche había estado tan derrotado que cuando le habló de su “mujer” no se percató del cinismo de su mirada, ni el ápice de sonrisa que había dejado vislumbrar al decir que temía por ella… Había sido todo un engaño, una prueba. ¡Le había encontrado o quizás le hubiese estado siguiendo! Todo el mundo conocía al célebre Sherlock Holmes.
Sin embargo, no temía por su vida sino por la de las inocentes que pagarían por su descuido. Sabía exactamente de qué calles le había hablado así que se dirigió a aquellos callejones y al entrar en Dudfield´s Yard observó un gran bulto. La agitación de su respiración hizo que una mirada se clavara en él. Jack estaba agachado encima de lo que parecía una mujer…
-¡Quieto! ¡Déjala! -gritó.
-Muy lento, señor Holmes. Muy lento…

Y antes de que pudiese decir nada más el destripador cogió su maletín empapado en sangre y echó a correr. Sherlock salió corriendo tras él mientras que Watson se acercaba a la escena con el corazón saliéndole casi por la boca debido a aquella carrera. Cuando observó que su amigo había salido como alma que lleva el diablo intentó seguirle el paso, hasta que se percató de que en la zona más oscura relucía algo… Al acercarse tuvo que llevarse las manos a la boca e intentó no vomitar. Una mujer estaba tendida en el suelo casi decapitada… Y lo que había brillado era el colgante que había caído a escasos centímetros de ella. Se quedó completamente paralizado… 


4 comentarios:

  1. my god, vas a hacer prefacio?!!
    Ya tengo la reseña y todo hecha hahaha está programada para el miercoles por la mañana. Espero que te guste.
    Saludos y muchos besos!

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    1. ¡Hola!
      Sí! Lo puse por el grupo y ya está publicado :)
      Ains!!! Qué nervios!!! Espero ansiosa :D
      ¡Muchas gracias y un besazo!

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  2. Oh, qué impresionante. Pobre Sherlock, va a sentirse culpable por esa muerte. Buen capítulo, espero al epílogo.
    ¡Besos!

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